Ayer volví de la playa después de haber ido a ver a unos muy buenos amigos que acaban de ser papás por primera vez. Ir a verlos a ellos sumado a las ganas de arrancar hacen el viaje perfecto, aunque solo dure 48 horas. Solo el hecho de estar pagando el primer peaje me hace sentir que se empieza a respirar aire puro, me da una sensación de estar más sana solo por el hecho de no estar donde vivo... en Santiago de Chile.
Me encanta Santiago y me cuesta imaginarme en otro lugar viviendo. El miedo a lo desconocido y la incertidumbre de saber si voy a ser feliz o no me hacen estar casi todos los días pensando en si irme o no a vivir a otro lugar.
Pero ayer, cuando estaba devuelta de la playa tuve una visión...
Estaba feliz mirando el cielo, las montañas, las vacas de la carretera, preocupada de que la música acompañara al paisaje y pensando en nada... solo disfrutando. De repente miré hacia delante y vi que íbamos a 120 kilómetros por hora , en linea recta, directo a una nube negra. En un segundo todo se transformó en un solo pensamiento ... "No quiero vivir ahi".
Santiago tiene cáncer en los pulmones por culpa de la contaminación y los árboles ya están cansados de combatirlo. A Santiago le cuesta respirar y a mi también me está costando.
El día que lo decida ... me voy!
